El discurso político encierra la mayoría de las veces las verdades que no quieren expresarse abiertamente.
Se dejó de hablar de “empleo” porque supone a un empleador que debe sustentar sueldos y asignaciones especiales, y se comenzó a hablar de “trabajo”, para instalar la idea de que cada quién tendrá sus sustento según cuánto, qué y cómo haga para alcanzarlo.
Así, la perversidad de los proyectos aceleró la privatización, disminuyendo los porcentajes del empleo público.
Tal como se muestra en este video:
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publicado en el blog
“Escuela y reproducción Social”
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